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Expedientes Secretos DQ: H20

De Quilmes al mundo

La historia de los veleros de 20 pies de eslora que hoy son el clásico argentino.

Lunes 21 de enero de 2019, por Webmaster

Deportes En Quimes desempolvó los archivos olvidados del H20.

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Si la náutica argentina tuviera su propio diccionario, la palabra Innovador debería ser sinónimo de Jorge Heguilor. Un merecido homenaje al padre de los H20, embarcación que nació en Quilmes y posibilitó, gracias a su excelente relación costo/calidad, acercar a muchos al sueño del velero propio. Y aún más: desde sus astilleros de la calle 25 de Mayo, contribuyó a promover la navegación deportiva, poblando el estuario del Río de La Plata y hasta conquistando el Polo Norte. Nada mal para este noble 20 pies de eslora.

La historia se remonta a principios de los 70. Heguilor había adquirido un clase Quilmes dado de baja y casi destruido, abandonado en el varadero del Club Náutico Quilmes. Era un diseño del estadounidense John Alden, originalmente denominado clase O y botado aproximadamente en 1925, que en poco tiempo cambiaría radicalmente: modificó con yeso la forma de la carena, proa y popa y aumentó el francobordo, laminándolo en sándwich con espuma de poliuretano, ya que aún no se utilizaba el PVC. Una vez desmoldado el casco, realizó la cubierta -agregando una cabina- con madera terciada que, junto a los baos, también fueron enfibrados.

“El diseño del aparejo, timón, maniobra y otros elementos, fueron el producto del menos común de mis sentidos”, recuerda el propio Jorge y detalla: “el quillote se lo compré a un amigo que, años antes, había abandonado la construcción de su velero”. Por último, agregó el palo usado de un Soling que, como tenía la punta doblada, pasó por el filo de una sierra. Así completó el Fog 2, barco que en 1974 tuvo su navegación de bautismo cruzando hasta la costa uruguaya e inició una serie de la cual se construyeron cerca de 550 unidades, todas fabricadas en Quilmes.

Acá no más, en 25 de Mayo casi Cevallos, la imaginación de Jorge Heguilor cambió la náutica argentina para siempre, dando forma al velero más popular del país. Y no solo eso, el H19 Escuela, hermano menor del H20, continuó ampliando su legado: vendidos en gran cantidad al costo, posibilitó que los clubes pudieran equiparse y ampliar su capacidad para transmitir el arte de la navegación a las nuevas generaciones.

Proa al Norte

Gerónimo Saint Martín a bordo del velero con el que recorrió el mundo.

Gerónimo Saint Martín había planeado una travesía para despedirse de su velero La India, al regreso, vendería ese H20 para comprarse una embarcación de mayor eslora, pensando en poder completar distancias más extensas. Zarpó el 10 de febrero de 1991 desde La Plata con rumbo a Florianópolis, Brasil, en un viaje con una duración estimada de dos meses. Sin embargo, la aventura duró un poco más. Bastante más: recién volvió a recalar en Buenos Aires en septiembre de 2000. Durante esos 10 años, navegó en solitario, viviendo todo el tiempo en su barco de 20 pies y surcando rutas y latitudes jamás alcanzadas por una embarcación tan pequeña. Inclusive, llegando a los 80° 24´N. 12° 42´E: el mismísimo Polo Norte.